
DOLORES Y RAFAEL
RAFAEL Y DOLORES
O LA SERENIDAD
(LOS PANADEROS)
Hay muchas veces en esta vida tan ajetreada que llevamos, que lo inmediato nos impide hacer lo importante, y eso es lo que me ha pasado con la semblanza de Rafael y Dolores. Hace unos meses que tenía que haberla hecho pero siempre ha habido algo más inmediato que hacer. Quiero en primer lugar que se sepa que para mí y creo que para el resto de los socialistas los “panaderos” son compañeros importantes, y en segundo lugar, pedir disculpas por el retraso.
Rafael ya tiene ochenta años, fue un niño de la guerra, con siete años ya era pionero, para ser exactos desde el 1 de Mayo de 1934.
En la cárcel con frío, hambre, y piojos, pero sobre todo con la indignación y pena que provocan las injusticias, cuando su familia iba a llevarle los paquetes aún tenían humor para cantar la siguiente copla:
“Dime donde vas morena,
Dime donde vas salada,
Voy a la cárcel Modelo,
A ver a los socialistas,
Que los tienen prisioneros,
Estos canallas fascistas”
Al terminar la guerra, la familia de Rafael vivía en el barrio de Tetuán de las Victorias, la casa estaba medio derruida por las bombas y neustro compañero todavía se acuerda con horror como la Guardia Civil les apuntaban desde los tejados.
A Rafael y a su hermana de niños los evacuaron a Alicante con otros cinco mil más. Al llegar los querían separar, pero al final la familia que acogió a Rafael también se quedó con su hermana. Rafael los recuerda como una gran familia solidaria puesto que ya tenían tres hijos pequeños. Cuando fueron sus padres a recogerlos, como no podían entrar en Madrid, los llevaron a Paracuellos.
Rafael no pudo ir a la escuela, a Rafael le dió clases un ex-compañero de cárcel de su padre.
Dolores también es del barrio de Tetuán, de hecho, allí se conocieron.
Dolores se fue con sus abuelos al norte, hasta que su madre se la pudo traer a Madrid en el año 1.945. En Madrid, Dolores pudo ir a un colegio de monjas, donde aprendió a rezar, los límites y los ríos de España, y vainica, mucha vainica; nunca le ha gustado coser pero se tuvo que hacer profesora de Corte y Confección porque entonces para una mujer era muy difícil aspirar a otra cosa.
Nuestra compañera guarda con mucho cariño la foto de su padre que salió en el periódico “Adelante” de la UGT, donde se le ve con otros ocho compañeros muertos en 1.937 simplemente porque cumplían con su deber de buenos patriotas españoles.
Dolores y Rafael son sobre todo dos personas con una gran elegancia exterior e interior, son dos compañeros comprometido con la vida y con el Partido, cumplidores, que no han faltado nunca a la gran fiesta de la Democracia que son las elecciones ni al reparto de propaganda ni a las mesas electorales.
Y vuelvo a preguntarle a la derecha: ¿Quién vivía bien durante el franquismo?; ¿Quién le devuelve a Dolores las mejillas calientes de su padre?.
que cantaban los presos republicanos en las cárceles franquistas dedicada a la pena de muerte, y la canción se llama La Pepa.
La Pepa
Es la Pepa una gachí
Que de moda está en Madrid
Y que tie predilección
Por los rojillos
En Torrijos y en Porlier
Cuando llega esta mujer
Al más bravo se le arruga el solomillo.
Pepa, ¿dónde vas con tantísimo tío?
Pepa, que te vas a meter en un lío
Y en Madrid ya no se ve
Chocolate ni café
Y fumar es una gollería