JOSÉ YAÑEZ CALLEJO

 

 

Pepe Yañez nació en Madrid un dos de Noviembre de 1.923. Está casado, tiene dos hijos, dos nietos y vive tranquilamente con Teresa, su mujer.

El 14 de Abril de 1.931 estuvo en la Puerta del Sol en la proclamación de la República, y nos cuenta con orgullo y nostalgia que su padre lo llevaba en brazos para que no se perdiera nada. Por supuesto que no se lo perdió, porque ahora, con sus 81 años, se acuerda perfectamente de aquel glorioso día.

También en brazos de su padre estuvo en el entierro de Pablo Iglesias, por eso no dejar de acudir ni un solo año al acto de conmemoración de la muerte del fundador de nuestro Partido, aguantando el frío que suele hacer en el mes de Diciembre en el cementerio civil de La Almudena. Yo tuve la suerte un año, de ir con él, y cómo llegamos con bastante anticipación, me fue enseñando las tumbas de Pí y Margall, Nicolás Salmerón, Largo Caballero, Dolores Ibarruri… y alguna más de tanto hombres que lucharon por la libertad. En La Almudena está su memoria, y la memoria colectiva de todos nosotros, Los Socialistas.

Siendo casi un niño entró en los Pioneros del Partido, formando parte del grupo Tomás Meabe en Chamartín de la Rosa. Como Pionero fue él el responsable de Agitación y Propaganda, lo que hoy conocemos como el Agitprop.

Cuando empieza la Guerra Civil, a Pepe lo mandan a Cataluña con otros tantos niños. Lo acoge una familia de Igualada, que lo prohija. Al acabar la guerra tienen que pasar a Francia atravesando los Pirineos. Una vez en Francia a su padre adoptivo lo metieron en el campo de concentración de Argelès-sur-Mer , aquel terrible campo a la orilla del mar, alambrado y custodiado por soldados senegaleses, donde había poco para beber, y menos para comer. Pepe por ser menor de edad estuvo en un campo para mujeres y niños.

En Francia estuvo hasta que empezó la Segunda Guerra Mundial y pudo volver a Madrid con sus padres.

Pepe creció, trabajó duro como ebanista, hasta que lo dejó para ser taxista. Ya en la Democracia, por casualidad, una vez llevó en el taxi a Joaquín Leguina, y cuando este fue a pagarle, le dijo: “Compañero, te invito yo”.

Una de las características de Pepe, es que siempre está de buen humor, gastándonos pequeñas bromas inocentes y cercanas.

Ha sido presidente de nuestra agrupación, y hasta el año pasado, que no se encontraba muy bien, no ha faltado ni una sola vez a las citas electorales, ejerciendo de interventor en su propia mesa, llevando con orgullo el distintivo del PSOE; y es que Pepe sabe muy bien la sangre que se ha tenido que derramar para que los ciudadanos tengan el derecho y la libertad de poder ejercer un derecho tan fundamental, como es el derecho del voto.

Cuando nos ponen en la tele reportajes del éxodo al que fueron sometidos los defensores del régimen legal y democrático de la República, y nos muestran las colas interminables que pasaron a Francia desde Cataluña, cuando vemos a tantos seres humanos, con sus vidas rotas, maltrechos, con las alpargatas rotas como sus vidas, una fina manta al cuello por todo abrigo, pero sobre todo con la mirada llena de hambre, incertidumbre, estupor, miedo y desesperación, esas miradas en las que se adivina la eterna pregunta que nos hacemos todos los humanos ante la incapacidad para comprender las injusticias, ¿Por Qué?, fijémonos bien, porque seguro que uno de esos niños es Pepe Yañez.