¿Hay
primeros caballeros?
El
pasado jueves 18 de febrero, me llamó la atención una foto publicada en la
sección “Gente” de El País, era una imagen anodina como tantas otras, su
título: “PRIMERAS DAMAS CONTRA LA EXPLOTACIÓN DE LOS NIÑOS”, una tarea muy loable
contra la que no caben las críticas, salvo quizá que pueda desprender, en mi
opinión, un cierto tufillo a la caridad que desplegaban antiguamente las viejas
damas de alcurnia. En dicha foto, además de dos reinas y una comisaria europea,
se encontraban seis mujeres en calidad de primeras damas de presidentes o
expresidentes de varios países, y entonces me asaltó la duda siguiente: ¿ sería
imaginable la foto de una reunión de
los esposos de las presidentas (podríamos llamarlos primeros caballeros en contraposición
a primeras damas), evidentemente no.
A
pesar de su elevada posición en la escala social, las primeras damas no dejan
de actuar como floreros dedicadas a labores humanitarias “femeninas”, tales
como el bienestar de los niños, y por tanto, supeditadas al poder de los cargos
de sus consortes, Los maridos de las escasas dirigentes hoy en el poder,
simplemente se difuminan, no existen, que se sepa no se asocian para defender
causas nobles relacionadas o no con su género, la sociedad y su forma de entender
el papel de los sexos no logra ubicarlos, son una anomalía, y por tanto
desaparecen de la escena.
Una
de las primeras preguntas que le hicieron los periodistas a la candidata socialista
a la presidencia de la República Francesa (casada con un importante cargo
político) fue la de…¿y quién de va a encargar de cuidar de sus cuatro niños?,
una pregunta que nunca se les ocurriría plantearle al marido.
En
ocasiones podemos pensar que la igualdad entre los sexos ha avanzado muchísimo,
(en occidente se entiende), pero enseguida, si rascamos un poco en la realidad
cotidiana aparece la mugre, el viejo modo de organización social, o sea los
hombres a mandar y las mujeres con sus niños a casa, y todo lo demás aún hoy
sigue siendo una cosa más bien extraña. Mucho habrá que avanzar para normalizar
estas situaciones y que se vean como algo natural.
Madrid,
21 de enero de 2007