Fernández
Bermejo, ministro de Justicia
En
unos momentos en que el estamento judicial se ha convertido en campo de batalla
política, con actuaciones de determinados jueces que obedecen a consignas de
alineamientos ideológicos más que a sus propios preceptos jurídicos y
convicciones profesionales, el Ejecutivo socialista ha nombrado al fiscal
Mariano Fernández Bermejo ministro de Justicia, en sustitución de hasta ahora
titular de dicha cartera, Juan Fernando López Aguilar, candidato a la
presidencia del Gobierno de Canarias. Con el poder judicial cada vez más
politizado por las injerencias sin escrúpulos del Partido Popular, que impide
la renovación del Consejo General del Poder Judicial —de mayoría conservadora y
cuya correlación de fuerzas debería ser actualmente otra— y que, en una acción
calificada por algún analista político como un “auténtico golpe de Estado”, ha
recusado a un juez progresista del Tribunal Constitucional para que así pueda
prosperar el recurso presentado ante esta alta instancia judicial por la citada
formación de derechas contra el Estatuto de Cataluña, el Gobierno de José Luis
Rodríguez Zapatero ha reaccionado con una muestra de autoridad nombrando a
Fernández Bermejo ministro de Justicia.
Nacido en
Ávila en 1948 y miembro de la Asociación Progresista de Fiscales, Mariano
Fernández Bermejo fue fiscal jefe de Madrid desde 1992 a 2003, fecha en que
Michavila, ministro del Opus en las filas del PP, le apartó de un plumazo al
limitar el mandato de los fiscales jefes a cinco años —junto a otros dos
fiscales de trayectoria ejemplar y no gratos para el Gobierno de Aznar: Carlos
Jiménez Villarejo y Juan José Martínez Zato— habiéndole declarado en rebeldía anteriormente
y ser también expedientado por Jesús Cardenal, anterior fiscal general del Estado.
El nombramiento
de Mariano Fernández Bermejo como nuevo ministro de Justicia satisface a muchos
por su adscripción de izquierdas y porque, a la par, ha soliviantado a las
huestes de la derecha al considerarlo una provocación, lo que resulta una paradoja
viniendo de esa parte del espectro político. La primera prueba de la aprensión
que suscita en el Partido Popular el nuevo ministro de Justicia se puso de
manifiesto en el Pleno del Congreso de los Diputados al que asistió Fernández
Bermejo por primera vez, donde la derechona
le tenía preparada una batería de preguntas con el fin de acosarle. Vano
intento. Pues no sólo salió indemne del inicio de la febril cacería a que va a
ser sometido, sino que aquellos que fueron a por lana salieron muy
trasquilados.
FERNANDO
RUIZ CERRATO