LEÍDO Y ESCUCHADO

 

(El título es un homenaje a D. Eduardo Haro Tecglen)

 

TODO EL MUNDO …

 

Parte I: Menguados mendosos

 

Mendoso: Mentiroso. D.R.A.E.

 

Un británico, que conocía bien a sus compatriotas, y que sabía que un buen porcentaje de ellos eran, y son, patrioteros, escribió una frase lapidaria: ‘el patriotismo es el último refugio de los canallas’. La última manifestación del Foro de Ermua ha corroborado  la clarividencia del británico; pero por sabida no es necesario escribir sobre ella y, como diría Kipling: ésa es otra historia.

 

Sólo pido prestada dicha frase para hacer otra referida a los mendaces: ‘ el argumento ‘todo…’   – sustituir los puntos suspensivos por: “el mundo creía”, o por “ el mundo sabe- es el último refugio de los canallas mendosos’.

 

El menguado Aznar, recientemente, trató de exculparse de haber sido colaborador necesario en el asesinato de civiles, niños y adultos, en Irak diciendo: “ Todo el mundo creía que había armas de destrucción masiva”.

 

Lo primero es decir que la locución ‘armas de destrucción masiva’ es un producto de marketing político del Gobierno Bush creado ex profeso para justificar la agresión a Irak, como la otra :”el eje del mal”. Nunca antes se había empleado; se emplearon conceptos como ‘bombas nucleares’, ‘misiles intercontinentales’, etc., pero jamás se empleó ‘armas de destrucción masiva’.

 

Se desechó emplear el término ‘misiles intercontinentales’ porque, por muchos ‘neocons’, ‘teocons’, e histéricos, que habiten en USA, ninguno podría haberse creído que Irak, un país sometido a embargo, podía haber desarrollado tal tipo de tecnología militar.

 

Hablar directamente de ‘bombas nucleares’ relacionaría las centrales nucleares con la idea ‘bomba’ y eso la industria eléctrica nuclear – uno de los ‘lobbys’ que esponsorizan a Bush –no lo podía aceptar; por ello no podía aparecer el adjetivo ‘atómico’ y se buscó un concepto que lo sugiriese sin nombrarlo.

 

Para atemorizar al mundo, conscientes Bush y sus cómplices de que el miedo idiotiza, crearon dicha locución, y los ‘medios de manipulación’ la difundieron porque, seguidores de Goebbels, pensaban que una mentira repetida 1.000 veces se convertiría en una verdad. Pobres estúpidos, su incultura les hace desconocer lo que ya se escribió en tiempos del Imperio Romano: Fortis est veritas et praevalebit! (La verdad es fuerte y prevalece).

 

De ese modo, idiotizando a las personas, intentaban evitar que pensaran, que se dieran cuenta de que, para que un arma como las que ellos decían que había en Irak fuese efectiva, era necesario poder lanzarla, ¿ con qué iba a lanzar el linchado Sadam Husein esas armas? ¿ Con gomero?.

 

Lo segundo es que el menguado Aznar, además de cínico, debe ser ciego, sordo, y carecer de memoria. No vio, ni oyó, los informes que refutaban sus mentiras, ni los cientos de miles de personas que en España se manifestaron contra la agresión a Irak, millones en todo el mundo, porque no creían en las mentiras de él, de Bush y de Blair. No recuerda que escribió una carta a los lideres de la UE para que se hicieran cómplices de la invasión de Irak, ni que estos líderes – salvo los de los estados satélites de USA - 

declinaron participar en la masacre porque, tal y como le comunicaron a Aznar, no creían que hubiera ‘armas de destrucción masiva’ en Irak. Se olvida, Aznar, ¡qué olvidadizo!, que hizo de ‘mamporrero de Bush’ con el entonces presidente de México,    D. Vicente Fox, y que éste que no creía, tampoco, en sus patrañas ni en las de Bush, le mandó a hacer puñetas, y no prestó su apoyo a la agresión a Irak.

 

Así que, menguado Aznar, no es que todo el mundo creyese que Irak tenía ‘armas de destrucción masiva’, es que no se lo creía nadie, ni usted. Todo eran mentiras, desde la misma locución creada ex profeso hasta sus intervenciones en el Congreso, y televisivas, con el “créanme”.

 

Como le auguró el fallecido Javier Tussell la historia ya ha empezado a ser muy cruel con usted; con usted que pensaba pasar a la historia, y que sólo pasará como el político que, en su mediocridad de pequeño burgués, quiso igualarse a la realeza e hizo el ridículo al casar a su hija en el Monasterio de El Escorial.

 

 

 

Alfredo Sancho Cavo  (25 de febrero de 2.007)