Veinte años sin Enrique Tierno Galván

 

Hubo un tiempo en el que en Madrid la alegría presidía la vida de sus ciudadanos, a pesar de dificultades y de incertidumbres. Hubo un tiempo en el que esta ciudad vio que sus calles eran copadas por cientos de miles de manifestantes que luchaban para que la democracia no se viera asaltada permanentemente. Y hubo un tiempo en que también cientos de miles de personas salieron a la calle para mostrar su afecto a un alcalde que les dejó para siempre un 19 de enero de hace veinte años. Nada es ahora igual, desgraciadamente. Hoy día se copan calzadas y aceras por turbas que patrimonializan el estado, la patria, la bandera, el himno, la historia, el progreso…, la vida. En la actualidad prevalecen unos comportamientos que en lugar de sumar dividen, en vez de asociar, disocian; en el caso de aglutinar, disgregan; a la hora de converger, divergen; ante la posibilidad de crear, destruyen.

         Enrique Tierno Galván murió el 19 de enero de 1986, y dos días más tarde fue enterrado entre salvas de aplausos de miles de mujeres y hombres madrileños en señal de reconocimiento y las lágrimas de millones de ciudadanos que, así, mostraron su desconsuelo ante la pérdida de un alcalde irrepetible. Entonces importaban más la cultura, la actividad de los jóvenes, la recuperación de las fiestas populares, los barrios, la cercanía con los vecinos, la ayuda desde las instituciones públicas, la estabilidad social, la convivencia… Ahora se imponen otras políticas; por ejemplo, dejar hipotecados a los madrileños para los próximos 35 años. Hoy, en la Alcaldía de Madrid, en manos de una derecha intratable desde hace la friolera de dieciocho años, prevalece la venta de humo, el dispendio, el marketing, la desatención a los mayores, la falta de ilusión y expectativas para los jóvenes, los problemas de integración de los inmigrantes, la imposición de los más fuertes, los rebrotes de intolerancia…

         Por esas razones Enrique Tierno Galván será para siempre un alcalde irrepetible. Pero también por otros ejemplos. Como su experiencia antifranquista, su cultura, sus elaborados estudios y sus obras ensayísticas. Por supuesto, también por su trayectoria política, en distintos periodos de la historia de España de variadas dificultades, en los que había que significarse en la lucha por las libertades, y en aquellos otros tiempos en que era necesario asentar la joven democracia en nuestro país, siempre tan amenazada. Épocas tan diferentes a las de ahora. Por eso, la figura de Enrique Tierno Galván, a los veinte años de su desaparición, cobra en estos momentos especial significación, una mayor altura. Precisamente porque ya no se dan alcaldes como él.

 

FERNANDO RUIZ CERRATO