LEÍDO Y ESCUCHADO
(El título es un homenaje a D. Eduardo Haro Tecglen)
TODO EL MUNDO…
Parte III- Venales mendosos
Venal: Que se deja
sobornar con dádivas, D.R.A.E.
Son
venales mendosos los que, cobro mediante, mienten para favorecer al que paga,
o difunden mentiras que favorecen al
pagador. Es evidente que los periodistas y los comentaristas políticos, dada su
condición de difundidores, son más proclives a esa forma de prostitución, pues
los poderes fácticos y los grupos de presión necesitan vectores que difundan
sus mentiras, y los que trabajan en los medios de comunicación tienen esa
potestad.
La
compra de periodistas no es de ahora. Hace tiempo que leí, creo que en Valle
Inclán, que ya en siglo XIX existía en España lo que se llamaba ‘fondo de reptiles’,
es decir unas partidas dinerarias que el ministro de Gobernación de turno
dedicaba a la compra de periodistas venales, para que publicaran noticias
favorables al gobierno, y no publicaran las desfavorables.
Durante
la ominosa dictadura de Franco no se habló de tales pagos. Bien fuera porque no
era necesario tal fondo ya que muchos periodistas apoyaban el franquismo – quienes no lo apoyaron fueron o
asesinados o perseguidos -, bien fuera
porque hubiera sido impensable, debido a la falta de libertades, la publicación
de noticias adversas al régimen existente, o quizás concurrieran ambas
circunstancias a la vez.
Sin
embargo cuando en plena dictadura franquista estalló el escándalo Matesa, que
involucró al Opus Dei, y se desató la lucha entre ministros “azules” (Martín
Villa, Fraga y otros ) y opusdeistas (López Rodó, López Bravo y otros), corrió
por Madrid una maldad que relato ocultando los nombres de los protagonistas
porque han fallecido hace tiempo.
El
caso es que el director de un periódico publicaba, continuamente, artículos de
fondo contra los ministros opusdeistas; de pronto saltó la noticia: había sido
nombrado jefe de prensa del Ministerio de Obras Públicas dicho director, y el
ministro era del Opus Dei. Un ministro “azul” interpeló al ministro opusdeista
con la siguiente frase: “enhorabuena, por fin habéis podido comprar a fulano
(aquí el nombre del director del periódico)”. La contestación del opusdeista
fue antológica: “ a fulano no es necesario comprarle, es suficiente con
alquilarle”.
Durante
los años que van de 1.976 a 1.982 se volvió a emplear el termino ‘fondo de
reptiles’ , desapareciendo del lenguaje cotidiano a partir de la primera
legislatura del PSOE, siendo sustituido por el termino “ prensa canallesca” , y
en verdad lo era como se lee a continuación.
En
la época en que el MI 5 británico facilitó a un antiguo ministro de Franco,
fundador de Alianza Popular, los dossieres sobre Lasa y Zabala - los cuales el
MI 5 conocía por sus ‘topos’ en el IRA, organización que hizo circular las
informaciones que ETA tenía interés en hacer públicas como parte de su lucha -,
y esa persona, y otras afines, los hicieron llegar a El Mundo, yo tenía
relaciones profesionales con una persona, de apellido judaico, que asistía regularmente
a la comida que todos los viernes ofrecía el director de El Mundo a su fratría.
Una de las veces expresé delante de aquel mi desacuerdo sobre una disposición
fiscal del PSOE; inmediatamente me dijo: “no te preocupes, tenemos dossieres
contra Felipe González y su gobierno que le harán caer”. Entonces me preocupé,
¡y mucho!.
Es
sorprendente que pocos, por no decir ninguno, se hayan preguntado por qué los
‘intrépidos reporteros’ de El Mundo investigaron sobre la ‘guerra sucia’ sólo a
partir del gobierno socialista, como si el Batallón Vasco Español, culpable de
varios asesinatos en los tiempos de UCD, nunca hubiera existido. Pero es más
sorprendente que, personas que hoy airean su condición de víctimas de ETA, no
se den cuenta de que varias deben esa condición a la demolición de los
servicios de información antiterroristas, porque fueron necesarios más de tres
años para volver a recomponerlos. Quizás El Mundo no investigó porque nunca
tuvo capacidad para tal cosa y, como los malos alumnos, le bastaba con copiar,
con publicar los dossieres. Una prueba de su incompetencia ha sido la
‘investigación’ sobre el ácido bórico.
Claro
que también pudiera ser que en lo único que estuviera interesado fuera en
conspirar para derrocar al gobierno elegido por los españoles. No ha sido
posible demostrar que los periodistas que en El Mundo colaboran sean venales,
pero un periodista de su cuerda, Ansón, confesó en una entrevista que hubo una
conspiración para derrocar a Felipe González, y que uno de los conspiradores era
Pedro J. Ramírez. Guardo como oro en paño un ejemplar de Tiempo, la revista en
la que se recogen las confesiones de Ansón.
Lo
de prensa canallesca desapareció en cuanto Aznar consiguió, con ayuda de la
misma, llegar al poder; ya dominaba todos los medios de comunicación, excepto
el Grupo Prisa, al que intentó amordazar y destruir con la connivencia de un
juez prevaricador, Gómez de Liaño, que expulsado de la judicatura, fue
indultado, rápidamente, por el gobierno de Aznar. El que se dejara de hablar de
prensa canallesca no implicó que algunos periodistas dejaran de cobrar. Cuando
hablo de cobrar no hablo de hacerlo sólo de los poderes fácticos españoles,
también algunos cobraban, y cobran, del Departamento de Estado de USA, o de
otras fundaciones o agencias extranjeras ligadas a éste o a los servicios
secretos.
Cuando
a partir del 11-S el mundo se convirtió en lo que Orwell retrata en su libro
“1.984”, la compra o alquiler de periodistas se hizo a luz del día. El que fue
Secretario (ministro) de Defensa de USA, Donald H. Rumsfeld, anunció la
creación en su ministerio de una oficina para difundir noticias falsas. Me
queda la esperanza de ver a dicho ‘personajillo’ sentado en el banquillo para
responder de crímenes de guerra, o al menos, sin poder salir de USA, como le
pasó a Pinochet, so pena de ser detenido y enjuiciado por los delitos
mencionados.
A
partir de dicha comunicación se abrió la veda y, al grito de: ‘imbécil el
último’, muchos corrieron a cobrar del Pentágono. Parece ser que entre ellos
estaba Judith Miller, periodista del New York Times, que fue uno de los
principales peones de Bush y su equipo de ‘teocons’ para vender, desde un
periódico tan influyente como el citado, la agresión a Irak; este espécimen,
cegada por el Principio de Impunidad, llegó a cometer un delito federal:
atendiendo a los deseos del gabinete Bush, que quería llevar a término el
‘ahora te vas a enterar’ tan caro a Aznar, y a todos los déspotas de su calaña,
publicó el nombre de una agente de la
CIA, para vengarse de que el marido de ésta demostrara que los informes que
aireaba Bush de una supuesta compra por Irak de uranio en Niger eran
completamente falsos. El periódico la despidió, y ella y sus inductores han
sido sentados en el banquillo.
Volviendo
a nuestro país quisiera hablar de Carlos Mendo, que colabora como comentarista
político en el programa de la Ser ‘Hora 25’ . Llevó varios años analizando la
actitud de dicho tertulio, y he llegado a varias conclusiones:
No
es que sus ideas correspondan a las de la extrema derecha es que es ‘contrasocialista’, igual que Pinochet
alardeaba de no ser anticomunista sino ‘contracomunista’.
No
es que sea del PP, es que sigue al pié de la letra las consignas semanales de
este partido. Cuando el debate del Estatut todos los venales mendosos, entre
ellos Mendo y Agustí Puig, vociferaron la consigna de entonces: que la
redacción de algunos artículos introducía la eutanasia y el aborto libre.
Parece ser que ahora dichos artículos, recogidos al pié de la letra en el
Estatuto Andaluz, no confieren tan benéficos resultados. Tuve la satisfacción
de que el diario El Comercio ( grupo Vocento) me publicara una réplica a su
colaborador habitual Valentí Puig sobre una columna en la que, en la misma
semana que Mendo, difundía idéntica consigna.
No
es que de Mendo a mendoso solo haya una sílaba. Es que cuando intenta
argumentar utiliza como premisa mayor: ‘como todo el mundo sabe’… , y a partir
de esa premisa, que en la mayoría de los casos que he observado es falsa, llega
a la conclusión que desea, viciada de falsedad desde el principio.
No
es que sea demagogo, es que lo es tanto que roza el ridículo. Recuerdo un día
en el que comentando que algunos políticos no emplean la palabra España para
designar a nuestro país, indignado profirío: “es que España es mi madre”.
No
es que disculpe, o disimule, aberraciones de USA como la agresión a Irak, Abu
Ghraib o Guantánamo, es que la ama más que los estadounidenses. ¿ Cómo le
quedará sitio para amar a los españoles?.
No se trata de que haya sido comprado por
USA, pero al fin ya sé de que se trata. La semana pasada dijo: “ yo no defiendo
a Bush, mi interés es que no se deteriore la imagen de USA”. De acuerdo, su actitud no es
cuestión del capital, es cuestión del interés. Utilizando su premisa mayor podríamos
hacer el siguiente silogismo: como todo el mundo sabe los intereses se cobran periódicamente – meses o años- y los alquileres también, luego se trata de
un caso de alquiler.
Alfredo Sancho Cavo (26
de febrero de 2.007)