La conspiración
Por FERNANDO RUIZ CERRATO
Durante tres años, los mismos que el Partido Socialista lleva al frente
del Gobierno de España, la derecha política (es decir, el Partido Popular) y la
derecha mediática (claro es, la práctica totalidad de los medios de
comunicación) han venido sosteniendo que los atentados del 11-M no eran sólo
obra de fanáticos islamistas sino que tras, sobre o junto a éstos se encontraba
ETA, obedeciendo a su vez todo a una pirámide de confabulación universal en
cuyo vértice se situaban una serie de mandos de los Cuerpos y Fuerzas de
Seguridad del Estado y el propio Partido Socialista, quienes con tan terribles
atentados habrían encontrado la fórmula para impedir al PP ganar las elecciones
generales de 2004. Este ha sido el meollo argumental que tanto ha dado de sí a
lo largo de estos tres últimos años y que se ha disipado como un suflé una vez
que unos y otros se han sentado frente al Tribunal que juzga tan infaustos
hechos. Al igual que sucede con los mercadillos ambulantes que se instalan
temporalmente en algunos barrios y pueblos, una vez que los puestos y
tenderetes se desmontan, las plazas donde se han ubicado los carricoches con
viandas y vestimentas se cubre de desperdicios y brozas a la vez que se vacían
de la barahúnda que horas antes regateaba precios y cataba pitanzas. Así, a lo
largo del camino infame recorrido durante tanto tiempo por verdaderos golpistas
de papel, de cuyos aspavientos se han nutrido tanto líderes afamados del PP
como asociaciones que dicen representar a las víctimas, quedarán también
despojos. Los que se desprenden de los excesos que tanto daño están causando a
la convivencia entre españoles.