LEÍDO Y ESCUCHADO

 

(El título es un homenaje a D. Eduardo Haro Tecglen)

 

FRONT PAGE

o

Los franquistas en la calle

 

 

Front Page es el título original inglés de una maravillosa película que en España se llamó Primera Plana; con esos nombres se designa en ambos idiomas, respectivamente, la primera página de los periódicos. Este filme fue protagonizado por Jack Lemon y Walter Mattews, y dirigido por Wilder. Para quienes no lo hayan visto hago una sinopsis:

‘Un anarquista es acusado de haber matado, en unos disturbios, a un policía. Es juzgado y condenado a muerte. Existen muchas dudas sobre la imparcialidad del jurado, porque el juicio se realizó bajo la presión de una opinión pública excitada contra el preso por una campaña periodística que buscaba vender periódicos. Por eso se pide que se le indulte de la pena de muerte.

Pero, desgraciadamente para él, es tiempo de elecciones, y los políticos locales en el poder intentan, por todos los medios, que el indulto no se conceda; para ello redoblan las campañas de prensa utilizando una palabra que llenaba de histeria a los estadounidense de entonces: ‘bolchevique’ . Es ajusticiado, el indulto llega tarde.

 

Años antes de esta película ya el escritor Jardiel Poncela nos relató en un cuento cómo se puede convertir a un noble anciano en una fiera. Aconsejo su lectura pero, hasta entonces, valga un resumen:

‘Dos amigos van, bastón al brazo, paseando por la madrileña calle de Alfonso XII. A la vez discuten; uno sostiene que la bondad es intrínseca a los hombres, el otro mantiene que en fondo del alma de las personas se agazapa una fiera. Éste para demostrar su hipótesis señala al otro un noble anciano que, ajeno a la discusión, pasea por El Retiro en ese punto de Alfonso XII en el que la verja tiene una apreciable longitud, y dice: te apuesto que lo convierto en una fiera. El otro acepta la apuesta. Entonces el provocador desde la acera de Alfonso XII, separado del anciano por la verja,  introduce el bastón entre los barrotes de la misma y grita: ¡Eh, fiera, fiera!; el anciano le mira y le ignora. Caminan en paralelo dos pasos y el ‘bastonero’ vuelve a introducir el bastón entre los barrotes y a gritar: ¡Eh, fiera, fiera!; el anciano se vuelve y le llama estúpido. Impertérrito el provocador, en paralelo al anciano, pero separado de él por la verja, sigue introduciendo el bastón y gritando: ¡Eh, fiera, fiera!. Al cabo de repetir tales acciones, el anciano, los ojos inyectados en sangre, la cara deformada por el odio, las manos como garras engrifadas a la verja, echa espumarajos por la boca. ¡Ves como era una fiera!, grita triunfante el vencedor de la apuesta.

 

Lo que nos enseña el fondo de ambas obras de arte es lo fácil que resulta convertir a las personas en jauría. Cómo los medios de comunicación, y algunos políticos, pueden crear un estado de opinión que nos impulse a buscar la venganza. 

 

Utilizaré esas enseñanzas para esclarecer lo sucedido con los juicios por amenazas que, contra De Juana, se celebraron primero en la Audiencia Nacional y luego, en casación, en el Tribunal Supremo. Cómo en el film la prensa afín al PP, solivianta a la opinión pública con medias verdades cuando no con mentiras completas; el PP, sus políticos locales – particularmente Aguirre y Gallardón, que conocen el riesgo que corren de perder sus poltronas el 27 de mayo -, buscan con soflamas alcanzar nuestro fondo de fieras – en algunas personas esta a flor de piel -. Los obispos, por su parte, utilizan la COPE para llevar al paroxismo a los nobles ancianos, y a las ancianitas con nietos, y ya han logrado que espumajeen. Y entre todos han conseguido lo que deseaban: los franquistas vuelven a las calles de Madrid, como en el tiempo de las adhesiones inquebrantables de la Plaza de Oriente, y con las mismas banderas.

He recalcado lo de ancianitas porque un contertulio de la SER utilizó tal término para intentar demostrar que la última manifestación de la AVT no fue una manifestación de ultraderechistas; según él ¿cómo iba a ser de ultraderechistas una manifestación en la que había alguna ancianita con nieto?. Pues la película y el relato nos han enseñado como se puede convertir a ancianitas en fieras. ¡Cuántos asesinatos en la represión franquista fueron consecuencia de denuncias de ancianistas que para hacerlas no se quitaron ni la mantilla, y cuantos sufrimientos no se debieron a las acciones de esas ancianitas realizadas en el tiempo que les quedaba libre entre misa y novena !.

 

Emplear argumentos para convencer a los franquistas es inútil porque la extrema derecha no es capaz de reflexionar; son sólo vísceras sin cerebro, basta con oir las consignas que vocean. Sin embargo si es útil argumentar para que las ‘personas normales’ , esa locución que tanto emplea ‘el garbancero Rajoy’, puedan salir al paso de los infundios franquistas. Un sondeo del 8 de marzo recoge que 1 de cada 4 encuestados creía que la actual condena de De Juana era por los crímenes cometidos, y en esa creencia errónea  basaban su indignación. Es a ese 25 % de españoles a los que hay que contar la verdad. Y este escrito quiere contribuir a ello, con argumentos objetivos e incontrastables:

 

1º. De Juana ya cumplió su condena por los asesinatos cometidos. No se trata de discutir si los 20 años que lleva en la cárcel son suficientes o insuficientes, porque los substancial es que legalmente ya ha cumplido la pena que los jueces le impusieron. En cualquier caso 20 años es, estadísticamente, mas del 25 % de la vida de un hombre español, aunque para los franquistas partidarios de la pena de muerte, y del pudrimiento en las cárceles, ‘20 años no es nada’, salvo si los han de cumplir Cerra, o Inestrillas, o Tejero.

2º. La condición de reo se termina cuando éste recibe de la Justicia la nota de excarcelación. El asesino que ha cumplido su condena no es ya un delincuente, los que le siguen considerando así lo que en realidad están postulando es la condena a ‘cadena perpetua’, explícitamente prohibida en nuestra Constitución.

3º. La pena que se le impuso por sus crímenes no llevaba la obligación de arrepentimiento. El arrepentimiento puede ser una atenuante a la hora de evaluar la pena a aplicar; pero, si el reo no se arrepiente, en la condena impuesta ya se incluye tal circunstancia.

4º Los franquistas que dirigen el PP, en su afán de conseguir un poder que consideran que les corresponde porque son vástagos de los que siempre lo detentaron, no podían permitir que el actual gobierno consiguiera que ETA renunciase a las armas y, con ello, la paz, y buscaron algún asidero. Para ello desempolvaron los expedientes de De Juana, al que unieron el de Parot – a pesar de que a éste aún le faltaban más de seis años de cumplimiento de condena – porque era necesario utilizar a los dos culpables del mayor número de asesinatos. La prensa afín creó la ‘alarma social’, ese término tan antijuridico que, para vergüenza nuestra, nos retrata la película citada.

5º. Una vez conseguida la ‘alarma social’ se busca y rebusca, y se encuentran unos escritos publicados hacía más de dos años, y que en su momento no merecieron por parte del PP, que era el carcelero de De Juana, ninguna calificación de delictivos. La AVT – esa correa de transmisión del PP – presenta ahora , no entonces cuando se cometió el delito, una denuncia ante la Audiencia Nacional. Un juez de dicho organismo no ve indicios de delito y archiva la denuncia; entonces la prensa afín al PP y este partido, conjuntamente, mueven sus peones - ¿ azules de la Falange o amarillos del Opus ? ¡ Bingo!, la Sala le obliga a reabrir el procedimiento.

6º. Siguió el ‘linchamiento mediático’, y lo llamo linchamiento porque se ha perdido de vista algo que distingue al Estado de Derecho del Estado vengativo: el respeto a la condición humana de cualquier acusado que, independientemente de la gravedad de sus crímenes, y de la repulsa que esa persona nos cause es, por esa condición de persona, sujeto de derechos. Cuando un Estado olvida tal Principio se convierte en un ‘Estado de No-Derecho’. Tal olvido de la condición de persona condujeron en la Alemania nazi a los hornos crematorios, y en España al fusilamiento y el abandono en las cunetas de los asesinados.

7º. Como consecuencia del azuce mediático se pidieron 96 años de cárcel para un delito que el Tribunal Supremo, en casos similares, había penado con 3 años de cárcel. La Audiencia Nacional  le condena a 12 años, posiblemente influenciados por la ‘alarma social’.

8º. El preso que considera que no ha existido equidad en la sentencia reemprende su huelga de hambre. La Audiencia Nacional ordena su alimentación forzosa, es decir por sonda nasogástrica. Su estado físico se agrava, según acreditan todos los informes médicos, los de los médicos que le alimentan en el hospital, y los de los médicos forenses de la Audiencia Nacional – vinculantes para los jueces -; todos ellos confirman que De Juana puede morir, a pesar del jamón de York que según El Mundo comía, consigna inmediatamente aireada en otros medios de comunicación por gente como Carlos Mendo. El abogado defensor pide la excarcelación por razones médicas, medida que recoge el vigente código de régimen penitenciario

9º. El tribunal que le condenó va juzgar la petición del abogado; entonces corre por la Audiencia Nacional el rumor de que dicho tribunal va a acceder a la petición de excarcelación y, en un hecho sin precedentes, un juez que no entiende en este caso empieza a moverse para conseguir que otros jueces demanden que se retire las competencias a quienes le habían juzgado y que sea el Pleno de la Sala el que juzgue la petición del abogado. Es decir se le niega al reo su derecho al juez natural, derecho que recoge nuestra Constitución, por lo que si se recurriese al Tribunal Constitución sería muy probable que éste decretase la nulidad de lo que parece una cacicada del oficioso juez y sus cómplices. El pleno rechaza la excarcelación.

10º. El recurso contra la condena a 12 años llega al Supremo, éste la anula y condena al reo a 3 años, de los que lleva cumplido ya más de la mitad.

11º. Una vez con sentencia firme todos los presos en España, todos, son evaluados por una Junta de Clasificación, son asignados a una prisión, y la Junta indica el tipo de régimen penitenciario acorde con la sentencia. En este caso en el que el preso está cumpliendo condena en hospital por los efectos de su huelga de hambre, la Junta aconseja que se le traslade a un hospital cercano a sus familiares. Pero tal traslado tiene que someterse al dictamen del Juez de Vigilancia Penitenciaria que le corresponde al reo, única persona que puede autorizarlo o rechazarlo; en este caso el juez, que lo es de la Audiencia Nacional, autoriza el traslado, pero el traslado no implica su libertad, el reo sigue preso. Entonces ‘los del bastón’ siguen azuzando a sus huestes: primero la consigna del jamón de York, después la de la ‘dieta blanda’, más tarde el ‘salió por su pie de la ambulancia’, por último la de la ‘puesta en libertad’ puesta en marcha ayer por una persona tan increíble como Aznar.

12º. Habiendo llevado sus huestes al estado del anciano del relato de Jardiel Poncela, Aznar convoca una manifestación – Rajoy es el muñeco del ventrílocuo – y entrega la calle a la extrema derecha, es decir a los franquistas.

 

Alfredo Sancho Cavo ( 12 de marzo de 2.007)