Ciutadans, Savater y Rosa Díez

 

Por FERNANDO RUIZ

 

Se veía venir. Según publican algunos medios, el invento de Ciutadans ya empieza a agrietarse. Nació como un grupo político que presentaba como cartel principal su asco por los políticos, paradójicamente. Con el marchamo de reivindicar una Cataluña castellana, y con el jovenzuelo Albert Rivera al frente, logró tres diputados en las elecciones al Parlament de 2006. Para darle consistencia al nuevo partido de izquierda-centro-derecha concedieron su imagen los conocidos Albert Boadella, Arcadi Espada o Félix de Azúa. Más tarde se supo de la estadía en las juventudes del Partido Popular de su inexperto líder, de ahí los ánimos concedidos tanto por el ayatollah de la Cope como por los popes de El Mundo.

En el ánimo de este singular grupo de amateurs se contemplaba su implantación nacional, con el fin de optar a su lugar en el sol del Congreso de los Diputados de la nación española en las próximas elecciones generales de 2008. Pero el uso del poder perfila sus asientos con finas y cortantes aristas. Dos corrientes críticas se han presentado en su último congreso, celebrado el 30 de junio. El temor a expresarse, el descontento por el mal funcionamiento de la formación, la falta de transparencia y el estilo caudillista de Rivera le han pasado factura. El partido que nació para contrarrestar la “nefasta política desarrollada por Zapatero”, en palabras de uno de sus promotores, hace aguas por todos lados.

Es de suponer que esta situación ponga en cuarentena las intenciones de la plataforma Basta Ya de “hermanarse” con Ciutadans. Este grupo, integrado entre otros por Fernando Savater, dice sufrir lo inefable por la existencia de ETA, aunque varios de sus insignes miembros han venido poniendo todos sus esfuerzos en contrarrestar la decisión de Zapatero por alcanzar los caminos de la paz, censurando todos los pasos dados por el Ejecutivo socialista desde el anuncio de la tregua de la banda terrorista hasta la ruptura del “alto el fuego”, de lo que también culpa, cómo no, al presidente del Gobierno socialista. En línea con el filósofo se encuentra la que fuera en su día socialista y desde hace tiempo vehemente tertuliana de Telemadrid Rosa Díez, dispuestos ambos a crear un partido desde las bases de un populismo barato y con el objeto de consolidar el frente contra Zapatero. Lo mejor que pueden hacer ambos, junto a Leguina y Acosta, por poner un ejemplo, es solicitar el carnet en la sede de Génova.