“El Público” y los temores de Prisa

 

Por FERNANDO RUIZ

 

Todo apunta a que en los próximos meses, quizás a finales del otoño, un nuevo periódico verá la luz. Su cabecera llevará por título El Público, y esta vez sí parece que responderá a una exigencia social, tantas veces reclamada y nunca atendida de contar en el panorama de los medios de comunicación escrito con un periódico —según se anuncia en los circuitos expertos en estas cuestiones— de izquierdas, que ponga el contrapeso al resto de medios escritos, todos conservadores, incluido el afamado diario El País, que ha mantenido la vitola de progresista —y sin duda lo es en muchos aspectos, aunque nunca de izquierdas o socialista— pero que cuando ha interesado a sus objetivos mercantiles, ideológicos o publicitarios no ha dudado en realizar duras críticas a las formaciones de izquierda, especialmente al Gobierno socialista.

La trayectoria última del diario de Polanco, dirigido por Javier Moreno, es la más ilustrativa de la falta de sintonía entre Prisa y el actual Ejecutivo central, con la figura de José Luis Rodríguez Zapatero como objetivo prioritario —igualmente tiene su correspondencia esta animadversión en la SER, tanto en el programa Hoy por Hoy como en Hora 25—, todo ello dentro de las luchas de poder existentes en el seno de Prisa para suceder a Jesús de Polanco, y de las formas de entender la relación de los medios con el Gobierno. Algunos directivos presentes en un reciente encuentro del Grupo Prisa en el Instituto Cervantes han reconocido que el acoso de Juan Luis Cebrián a Zapatero obedece a un ataque de celos al constatar que el presidente socialista actúa por su cuenta y sin consulta previa, algo a lo que estaba acostumbrado en otras etapas.

Baste recordar el artículo escrito en El País por Cebrián el 16 de enero de 2007, titulado “El equilibrio y el director del orquesta”, en el que el académico ofrecía un perfil del presidente del Gobierno censor y burlesco, así como denostaba las líneas generales de su política. De ahí que sea bienvenido por fin un rotativo de izquierdas sin ambages ni prejuicios, al parecer nacido del grupo de La Sexta, concretamente a través de Jaime Roures, propietario del grupo Mediapro, y José Miguel Contreras, consejero delegado de la cadena televisiva.

            Un periódico que responda a la inquietud de un amplio sector ciudadano que quiere y necesita un medio escrito en el que, sin dejar de lado la denuncia de errores de la izquierda gobernante o en la oposición cuando verdaderamente existan razones poderosas para hacerlo, tenga en el punto de mira de forma permanente los comportamientos de una derecha política, social y económica que, ésta sí, dispone sin pudor ni escrúpulos de toda una batería de posibilidades para trasladar a la opinión pública sus sinrazones. Si nadie se sorprende de que rotativos como El Mundo o La Razón, amén de emisoras de radio, herramientas digitales por Internet y cadenas de televisión públicas y privadas, día tras día atenten contra la estabilidad institucional y pongan incluso en peligro la convivencia entre españoles a base de demagogias y mentiras, tampoco a nadie le debe chocar que un periódico informe a la contra, denunciando no sólo las habituales corrupciones de la derecha, sino defendiendo realmente a millones de ciudadanos que se sienten agredidos permanentemente por tanto libelo. Cuestión de equilibrios.